
Ave María
Prot. 46/07
Roma, 23 diciembre de 2007
Verbum caro factum est
Queridos hermanos,
Nos encontramos una vez más en
Jesús ha venido para todos, sin exceptuar a nadie. No pasa lejos, viene en medio de nosotros, casi al alcance de la mano, hombre entre los hombres. Viene en puntillas, en el silencio de la noche, como si fuese la cosa más normal del mundo y ciertamente hay en su corazón el deseo de transformar la realidad más ordinaria. Lo extraordinario a servicio del ordinario. ¿Cómo no recordar sus palabras: sin mí no podéis hacer nada? No se trata de un personaje más anunciado con trompetas e interminables corteos, porque él es el protagonista que da valor a todas las cosas. La Sagrada Escritura habla de una tienda puesta en medio de nosotros para significar el deseo de alcanzar en el tiempo a todos los hombres, de todos los tiempos y de todos los lugares. Dios no quiere dar miedo. Se presenta en pañales, signo por excelencia de su presencia entre nosotros. ¡Dios envuelto en pobres pañales!
Puede ser que la luz que le sigue atemorice, pero los ángeles tranquilizan a los pastores, y con ellos también a nosotros, que no hay por que temer, además hay tanto que gozar, alegría para todo el pueblo, júbilo para nosotros llamados a ser luz del mundo. Así de una manera muy sencilla, la Navidad se nos presenta como una verdad que nunca deberíamos perder de vista. No podemos detenernos en las apariencias. Pues nos podrían engañar o por lo menos no decirnos toda la verdad de las cosas y de los hombres. Se nos recuerda que es necesario llegar al corazón de las cosas donde se encuentra su luz, donde esta su presencia.
Con
Es él, al que yo envuelvo con mi carne. Es él pobre que yo ayudo. Es él enfermo que yo visito. Todos somos una cosa en Él. Por eso es necesario guardar la unidad de los corazones para no dividir a Jesús.
Felicidades, entonces, hermanos, de corazón. Una Navidad santa, un encuentro con Jesús nacido de María y que
P. Giovannino Tolu
Maestro General
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